Mi Top Ten de 2015

No suelo participar en retos online (una es de naturaleza más bien dispersa e inconstante), pero no me puedo resistir a uno de los planteados por The Broke and the Bookish: mi top ten de lecturas del pasado año. En este caso llegué al reto a través del blog literario Sarah reads too much. 

Como tengo esa maniática costumbre de ir apuntando en un cuaderno los libros que leo cada año, me resulta muy fácil hacer una retrospectiva y darme cuenta de que 2015 ha sido un año escaso en lecturas. En mis años he cubierto una media de 100 a 110 libros. Este año me he quedado en 49 (aproximadamente a un libro por semana, muy por debajo de mi media habitual). También ha sido distinto en cuanto al tono de las lecturas, menos clásicas que en otras ocasiones, más variadas en género

Las 10 más importantes, por motivos diversos, han sido las siguientes:

1 Watership Down, Richard dams. Ficción, Penguin. Sawyer lee Watership DownSin duda, el libro del año. Llevaba años esperando en mi estantería, y cuando finalmente me decidí a sumergirme en él no pude soltarlo. Lo mejor, sin duda, los personajes: esos maravillosos arquetipos que son Hazel (el héroe), Fiver (el chamán), Dandelion (el contador de historias), y sobre todo Bigwig, el Gigante Bueno, ese Porthos encarnado en conejo que acapara los grandes momentos de la historia. Y la poderosa mitología de El-Ahrairah, el primer conejo y padre de todos los conejos, el Príncipe de los Mil Enemigos. Si no lo habéis leído, no os acobardéis por su apariencia infantil. Nada más lejos de la realidad. Una lectura obligada.

Todo el mundo será tu enemigo, Príncipe de los Mil Enemigos, y si te atrapan te matarán. Pero primero tendrán que atraparte.

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Sobre la voz

Texto publicado originalmente el 22 de diciembre de 2013, tras una de las etapas más tristes de mi vida, en el blog conjunto A tres tintas.

A veces la vida se interpone. Tras varios días de inactividad en el terreno de la escritura, tanto voluntaria como involuntaria (la cama se ha quedado vacía y ya no hay señal para ponerse a trabajar), retomo mi proyecto, un poco más cansada y más triste, deseando recuperar las ganas de escribir.

Hoy os quiero hablar uno de los aspectos de la escritura que encuentro más difíciles, uno de mis problemas más frecuentes frecuentes, creo, y  desde luego uno de los que más me molestan: la voz.

A lo largo de los últimos años he asistido a muchos cursos, seminarios y conferencias sobre la escritura, y con cierta frecuencia se repite eso de que cada autor tiene que “encontrar su propia voz”, o de que los propios personajes deben tener “voces propias, reconocibles”, que los distingan como tales. Estoy completamente de acuerdo en que todos los escritores que admiro tienen voces muy reconocibles. La de Neil Gaiman es irónica y de resonancias folclóricas, la de Tolkien es solemne, pausada, morosa. La de Salinger está muy próxima a la oralidad. Cosas así.  Sigue leyendo

Sobre resúmenes, capítulos, bloqueos y clics

Este texto se publicó originalmente el 17 de noviembre de 2013 en el ya extinto blog conjunto A tres tintas.

Dice mi perfil de Nanowrimo, atento como siempre, que, a estas alturas, transcurrido ya medio mes desde que empezara el reto, debería llevar escritas… 30.000 palabras. Eso significa que, para alcanzar el objetivo de 50.000 palabras, debería escribir una media de 3.000 diarias de aquí hasta el 30 de noviembre. De hecho, me dice mi página de estadísticas, en un tono amable pero con el ceño fruncido, si continúo a mi ritmo actual no acabaré hasta el 27 de febrero, lo que resulta inaceptable desde todos los puntos de vista posibles. Porque, además, noviembre es un mes de 30 días, lo que supone 24 preciosas horas menos para escribir, y esto, como sabe cualquiera que esté preparando un examen final, o la entrega de una tesis o el trabajo de fin de máster, es una pérdida irreparable. Sigue leyendo