Mi Top Ten de 2015

No suelo participar en retos online (una es de naturaleza más bien dispersa e inconstante), pero no me puedo resistir a uno de los planteados por The Broke and the Bookish: mi top ten de lecturas del pasado año. En este caso llegué al reto a través del blog literario Sarah reads too much. 

Como tengo esa maniática costumbre de ir apuntando en un cuaderno los libros que leo cada año, me resulta muy fácil hacer una retrospectiva y darme cuenta de que 2015 ha sido un año escaso en lecturas. En mis años he cubierto una media de 100 a 110 libros. Este año me he quedado en 49 (aproximadamente a un libro por semana, muy por debajo de mi media habitual). También ha sido distinto en cuanto al tono de las lecturas, menos clásicas que en otras ocasiones, más variadas en género

Las 10 más importantes, por motivos diversos, han sido las siguientes:

1 Watership Down, Richard dams. Ficción, Penguin. Sawyer lee Watership DownSin duda, el libro del año. Llevaba años esperando en mi estantería, y cuando finalmente me decidí a sumergirme en él no pude soltarlo. Lo mejor, sin duda, los personajes: esos maravillosos arquetipos que son Hazel (el héroe), Fiver (el chamán), Dandelion (el contador de historias), y sobre todo Bigwig, el Gigante Bueno, ese Porthos encarnado en conejo que acapara los grandes momentos de la historia. Y la poderosa mitología de El-Ahrairah, el primer conejo y padre de todos los conejos, el Príncipe de los Mil Enemigos. Si no lo habéis leído, no os acobardéis por su apariencia infantil. Nada más lejos de la realidad. Una lectura obligada.

Todo el mundo será tu enemigo, Príncipe de los Mil Enemigos, y si te atrapan te matarán. Pero primero tendrán que atraparte.

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Rarezas literarias: Before the fact, Francis Iles

Before the fact, el origen literario de la Sospecha de Hitchcock

Before the fact, el origen literario de la Sospecha de Hitchcock

Acabo de recibir, gracias al milagro de la compra online, una nueva adquisición que me tiene encantada: Before the fact, de Francis Iles. Posiblemente, de entrada este título unido a este nombre no os digan nada, pero si os fijáis en la imagen de la portada de la edición de la colección Crime Classics de Arcturus, tal vez os resulte más familiar.

Un hombre trajeado, de espaldas, ofrece un vaso de leche a una mujer en camisón, que le mira con una mezcla de miedo y resignación, sospechando, acertadamente, lo que ese vaso significa… Sigue leyendo

El ponche mágico, de Michael Ende

-Contemplado desde la eternidad, mis pequeños amigos, el mal presenta un aspecto completamente diferente que en el reino del tiempo. Allí se ve que, a fin de cuentas, siempre tiene que estar al servicio del bien. Es, por así decir, una contradicción en sí mismo. Busca siempre el poder sobre el bien, pero no puede existir sin el bien, y si alguna vez consiguiera el poder completo, tendría que destruir aquello sobre lo que anhela tener poder. Por eso, amigos, sólo puede durar mientras es incompleto. Si fuera pleno, se desintegraría por sí mismo. Por eso no tiene cabida en la eternidad. Eterno sólo es el bien, que pervive sin contradicción…

-¡Oiga! -gritó Jacobo Osadías, y tiró con el pico de la capa dorada-. No me lo tome a mal, Reverendo, pero ahora todo eso me importa un bledo. Cuando usted termine con su fielosofía, será demasiado tarde. 

Hace poco llevé a cabo una tarea titánica en mi casa, que disfruté enormemente: ordené cuidadosamente los libros de mis estanterías, para hacer hueco a algunos nuevos, aprovechar el espacio al máximo, y vaciar una balda en la que colocar las diversas figuras que componen mi colección. Fue una tarea difícil, porque, como el espacio en nuestro piso es limitado, no me quedó más remedio que seleccionar y escoger unos cuantos libros que no son de primera necesidad, para llevarlos a mi cuarto en la casa de mis padres.

Tengo que confesar que hice trampas, y, aunque solté varios, me traje unos cuantos de vuelta. Uno de ellos, que tengo ahora mismo entre manos y que supone una de las lecturas de mi infancia que recuerdo con más cariño, es El ponche mágico, de Michael Ende. Sigue leyendo